Muchos educadores hablan de la flipped classroom o clase invertida, pero ¿en qué consiste exactamente? ¿Qué beneficios tiene para los alumnos? ¿Podemos los padres adoptar este novedoso método pedagógico?

Pablo Cuesta nos responde todos estos interrogantes. Él es profesor de biología de bachillerato en el Colegio San Ignacio de Oviedo, considerado recientemente como uno de los 25 mejores centros educativos de España. Pablo da la vuelta a sus clases para que los alumnos aprovechen mejor el tiempo y, en definitiva, aprendan más.

¿Nos podrías explicar en qué consiste para ti el método de la flipped classroom?

Para mí, lo que define o diferencia este método respecto a la clase tradicional, es el hecho de conseguir que el alumno esté realizando un trabajo activo durante el tiempo que está en el aula con el profesor. De esta manera, en vez de dedicar el tiempo de clase a explicaciones teóricas, lo podemos dedicar a realizar todas aquellas actividades  que el profesor considere necesarias para que el alumno aprenda (aprendizaje cooperativo, trabajo con las inteligencias múltiples, debates, resolución de casos prácticos…)

¿El modelo de la clase invertida se puede aplicar en todos los niveles educativos? 

La gran ventaja de este método es que se puede aplicar todos los niveles educativos, a todos los niveles sociales  y a todo tipo de alumnado pues, como el alumno va a ser el centro del aprendizaje y tienen un papel activo, se puede adaptar a cualquier situación personal o estilo de aprendizaje.

¿Nos puedes poner ejemplos de actividades útiles para diversas etapas escolares?

En Infantil,  por ejemplo, si vamos a trabajar el tema de las estaciones del año,  se puede pedir a los niños que vean que en casa con sus padres un vídeo explicativo, se les puede mandar una pequeña tarea para realizar con sus padres (un trabajo manual, un dibujo…) y, al día siguiente en el aula, empezar a trabajar ese tema a partir de lo que hayan visto, hablado y hecho en casa con sus papás.

Pablo Cuesta trabajando en el laboratorio con sus alumnos

En Primaria  o Secundaria, antes de trabajar unos contenidos de cualquier tema se les puede pedir a los alumnos que vean un vídeo introductorio, que visiten una página web con información sobre ese tema o  que lean  un artículo en una revista o periódico sobre ese tema para pedirles luego que elaboren un pequeño trabajo de síntesis de esa información  para presentarlo a sus compañeros.  En clase, pondríamos en común lo que cada alumno ha trabajado  y, a raíz de esto,  continuaríamos la profundización y el trabajo de los contenidos sobre ese tema.

En Bachillerato,  yo proporciono  a mis alumnos vídeos explicativos en mi canal de YouTube en los cuales se les explican procesos biológicos que suelen ser complejos o difíciles de entender.  Mis alumnos ven estos vídeos,  toman sus apuntes para extraer la información más relevante  y anotan las dudas de aquello que no han comprendido bien. Luego, en clase, yo les resuelvo esas dudas que les han  surgido y que les impiden comprender bien la totalidad de ese proceso que están estudiando y,  una vez ya lo han entendido todo, se ponen a realizar actividades en las que tendrán que aplicar esos contenidos teóricos ya aprendidos.

¿Este método reduce el tiempo de trabajo en casa?

Naturalmente. En el modelo tradicional el alumno dedicaba el tiempo de deberes para realizar actividades que no siempre sabía hacer y que, cuando se encuentra con dificultades, no tiene quién le resuelva, en la mayoría de los casos.

En este modelo, el trabajo en casa consiste principalmente en ver un vídeo o leer una información para asimilar unos contenidos teóricos. Esta actividad no debería llevar más de 20 minutos.

De esta manera, si el alumno aprovecha el tiempo de clase conseguirá, al día siguiente, estar prácticamente toda la hora trabajando y aprendiendo en clase pues, cuando le surja una duda,  el profesor está a su lado para resolvérsela y así poder continuar aprendiendo. Conseguimos así salvar el principal obstáculo que se encuentran los alumnos cuando están haciendo los deberes en su casa: «y ahora, ¿a quién pregunto esto que no sé hacer?»

¿Crees que el volumen de deberes que suelen tener los alumnos consume demasiado su tiempo?

Yo creo que los profesores deberíamos mandar deberes «personalizados»; ¿es normal que los 25 ó 30 alumnos de una clase tengan que realizar todos la misma tarea cuando lleguen a casa? ¿No sería más lógico que cada alumno reforzara  aquellos contenidos que no ha asimilado bien?

Si a un niño le cuesta la lectura comprensiva,  pero sabe hacer bien las cuentas de matemáticas  pues cuando llegue a casa lo lógico es que lea un ratito.  Sin embargo, si su compañero de clase tiene un nivel de lectura comprensiva adecuado pero no se sabe el vocabulario del tema que están viendo en Inglés a mí me parece que lo lógico es que dedique un rato en casa a estudiar ese vocabulario y no que «pierda el tiempo»  leyendo durante 15 minutos lo mismo que tiene que leer su otro compañero y vuelva al día siguiente a clase sin saberse ese vocabulario tan importante de Inglés.

Si los deberes fueran «personalizados»servirían para mejorar o reforzar lo que los alumnos  han  trabajado durante ese día en clase, en vez de ser una mera tarea repetitiva de lo mismo que han estado haciendo ese día en el colegio.

Cuelgas vídeos en YouTube para empezar a trabajar un tema con tus alumnos. ¿El uso de esta plataforma (y de internet en general) no les distrae?

Los alumnos  del siglo XXI se caracterizan porque se distraen con facilidad debido a la cantidad de estímulos que tienen;  esta es una realidad con la que tenemos que trabajar los educadores.

Es tarea de los profesores el  enseñar a los alumnos a buscar información en Internet de manera eficaz y ayudarles a distinguir la información que es que relevante de la que no lo es.

En cuanto al uso de los vídeos, yo utilizo dos herramientas para ayudar a los alumnos a concentrarse y no distraerse. Una herramienta» analógica»: que tengan papel y bolígrafo en la mano mientras ven un vídeo para ir anotando las ideas importantes, y así ir elaborando sus propios apuntes de ese vídeo;  de esta manera consigo dos cosas: que se concentren en la información importante  y que aprendan a tomar apuntes cuando escuchan una explicación.  También utilizo algunas herramientas digitales que permiten «enriquecer» los vídeos explicativos introduciendo preguntas que ayudan a mantener la atención y a comprobar si el alumno va entendiendo lo que está escuchando (EDpuzzle, EduCanon…)

¿Crees que la distribución tradicional del espacio y el mobiliario en el aula es adecuada para las clases invertidas?

El mobiliario de (casi) todos los colegios es como el que se utilizaba en las escuelas del siglo XIX: mesas y sillas individuales, separadas y colocadas en fila mirando para la pizarra. Cuando tú utilizas el tiempo de clase para realizar actividades de aprendizaje en las que el alumno es protagonista agradeces que el mobiliario de clase sea «flexible» y adaptable al tipo de actividad que les quieres proponer en cada momento. No tiene mucha lógica perder 10 minutos colocando a los alumnos cada vez que quieres que empiecen a trabajar, por ejemplo, en grupos (además del consiguiente ruido que se hace cuando arrastran sus mesas y sillas). Por tanto, todo mobiliario que facilite esto debería de ser bienvenido.

Además, no debemos olvidar el aspecto estético; cuando entro en aulas con todas las mesas iguales y ordenadas en filas mirando a la pizarra… se me quitan las ganas de aprender;  mientras que cuando entro en un aula (generalmente de Infantil o Primaria) que tiene una disposición «irregular» del mobiliario me da la sensación de que aprender allí es algo emocionante.

¿Cómo fue tu experiencia como alumno? ¿Te influyó mucho en tu posición como docente?

Yo fui alumno de la EGB, el BUP y el COU; por tanto, todas las clases que yo recibí en el colegio y en la universidad fueron magistrales o puramente explicativas. Cuando terminé la carrera en la Universidad tenía claro quería dedicarme a la docencia, y recuerdo que, en los últimos años de la facultad, me venía a menudo esta idea a la cabeza: «en la facultad he aprendido algo importante: cómo no quiero que sean mis clases»  Este pensamiento lo tengo siempre presente y por eso trato de preparar mis clases como a mí me hubiese gustado que me enseñasen cuando era alumno.

¿Cómo conociste el método de la clase invertida?

Pues fue de pura casualidad (aunque estoy convencido de que las casualidades no existen, pues todo en la vida ocurre por algo); fue en una conversación informal con un informático que vino a mi colegio y que me comentó que su hijo (que estudiaba en Estados Unidos) aprendía de esta manera.

¿Por qué te decidiste a empezar a usarlo?

Yo llevaba ya tiempo «descontento» con la metodología tradicional que yo estaba utilizando (¡y eso que yo usaba el Powerpoint para explicar en mis clases y así sentirme de lo más innovador!); era frustrante, porque observaba que mis alumnos no aprovechaban al 100% mis explicaciones durante el tiempo de clase, y mucho menos el tiempo que trabajaban en casa haciendo deberes, pues muchos de ellos se ponían a hacer las tareas sin haber entendido la explicación de clase; y entonces me encontraba, al día siguiente, volviendo a explicar lo del día anterior.

Otra cosa que me dejaba muy disgustado era ver casi todos los días alumnos (míos y de otras asignaturas) copiando los ejercicios de los compañeros al llegar a mi clase, en los recreos, en el bus… Y me surgía esta pregunta: ¿Cómo puede comprobar el profesor que el niño lo ha hecho y lo ha entendido? Porque puede haberle hecho los deberes su madre, su padre, en la academia, los puede haber copiado… El profesor, en la clase tradicional, no ve al niño cuando está trabajando, en la clase invertida sí; ¡y hasta le puede ayudar cuando encuentra una dificultad!

¿Crees que es bueno combinar las clases invertidas con el modelo tradicional o apuestas por un giro total?

Yo, en mis asignaturas, combino ambos tipos de metodología. Si bien es cierto que el 80% de mis clases «no explico», yo suelo utilizar la clase tradicional expositiva como introducción o motivación a un tema, o en  aquellos momentos en los que la mayoría de los alumnos tiene dificultades con algún concepto que no ha entendido bien (nunca estoy más de 20 minutos explicando).

¿Qué puntos negativos tiene el flipped learning?

Cierto, no todo es » de color de rosa». Te voy a comentar 3 inconvenientes u obstáculos que yo me he ido encontrando en estos años que llevo utilizando esta metodología.

  1. En primer lugar, para el profesor supone bastante más trabajo que la clase tradicional. Como comprenderás, es más fácil llegar a clase y «soltar el rollo» que grabar o buscar un vídeo chulo que explique de forma amena los contenidos y luego, además, pensar múltiples actividades para que tus alumnos trabajen el aula y no se aburran.
  2. En segundo lugar están los alumnos, que llevan toda su vida escolar aprendiendo con el método «tradicional» y, por eso, muchos de ellos, prefieren seguir aprendiendo de forma pasiva y no les gusta demasiado que los pongas a trabajar en clase (la mayoría de nuestros alumnos están acostumbrados a «soportar» las explicaciones del profesor y luego ya se buscan la vida en casa, en la academia… para hacer los deberes o resolver sus dudas)
  3. Por último, a las familias también les cuesta entender esta nueva manera de aprender. Como a los padres les han enseñado de la manera tradicional, a veces se preguntan: Y si el profesor ya no explica en clase, ¿entonces que va a hacer ahora? Muchos padres piensan que los mejores profesores de ahora siguen siendo los que se pasan todo el rato en clase explicando; piensan que cuanto más le expliquen las cosas a su hijo mejor aprenderá. Quizás es porque ellos recuerdan algún profesor que les dio clase de una manera magistral durante «aquellos maravillosos años» en los que ellos iban a la escuela… y les gustaba escucharlo. Pero los padres no deben olvidar que los niños de ahora distan mucho de ser como éramos nosotros de pequeños: a nuestros hijos ahora les sobra información y lo que les falta es capacidad crítica para procesarla e integrarla en sus cerebros ¡¡Y ese es el gran reto de los profesores del siglo XXI!!

Además de comprobar que el alumno cumple con los “deberes” en casa, ¿los padres pueden aportar algo en este método?

Yo soy tutor de alumnos de secundaria y bachillerato y algunos padres me comentan que llega un momento en que ellos no pueden ya ayudar a sus hijos a hacer los deberes porque hay asignaturas que ya no «controlan»;  pero, aunque tú como padre no domines una asignatura, si le preguntas a tu hijo que te explique lo que ha estado viendo en un vídeo explicativo,  puedes saber si ha comprendido esa información.  De esta manera los padres pueden dar su feedback a su hijo para que éste sepa el nivel de comprensión que ha adquirido viendo ese vídeo que tenía de deberes.

Además, si preguntas a tu hijo de qué iba ese vídeo que está viendo de deberes, esto puede dar pie a iniciar una conversación sobre ese tema con tu hijo; creo que es más fácil charlar con tu hijo sobre algo que ha visto que sobre un ejercicio de matemáticas que ha estado tratando de resolver y que no entiende.  Y hoy en día los padres charlamos poco con nuestros hijos, Así que cualquier oportunidad que dé pie a ello debería ser bienvenida…